Sí. La profesión de quiropráctico está reconocida desde el 4 de marzo de 2002 por el Estado francés.
Referencia: artículo 75 de la ley del 4 de marzo de 2002, conocida como ley Kouchner, relativa a los derechos de los enfermos y a la calidad del sistema de salud en legifrance.gouv.fr
Los decretos que definen su marco de actividad fueron publicados en el diario oficial del 7 de enero de 2011. Todos los quiroprácticos reconocidos por el Estado francés disponen de un número Adeli expedido por la Agencia Regional de Salud (ARS).
Referencia: decreto n° 2011-32 del 7 de enero de 2011 relativo a los actos y a las condiciones de ejercicio de la quiropráctica en legifrance.gouv.fr
No. Aunque durante mucho tiempo hizo «crujir» las vértebras, renunció a ello hace 10 años para dedicarse a técnicas menos agresivas y más eficaces a largo plazo.
No.
Sí, a ser posible.
– Para los problemas de columna vertebral, las radiografías aportan información que la simple palpación no puede proporcionar: presencia de escoliosis, fractura, malformación, bloque vertebral, espondilolistesis, sacroileítis…
– Para las lesiones radiculares (nerviosas) de tipo ciática, cruralgia o neuralgia cervicobraquial, el escáner o la resonancia magnética (RM) son muy útiles para localizar las hernias y protrusiones discales. La electromiografía (EMG) es un complemento para la localización del pinzamiento de un nervio.
– Para las lesiones de tejidos blandos (tendinitis, fascitis, tenosinovitis), la ecografía es el examen más indicado. A veces, la resonancia magnética es necesaria, especialmente en problemas de hombro o rodilla.
Esta sesión consta de 3 fases:
– La primera consiste en recopilar la mayor cantidad de información posible del paciente sobre la patología que padece y que espera tratar con quiropráctica. A continuación, el quiropráctico examinará las diferentes pruebas (radiografías, resonancias magnéticas…) aportadas por el paciente. Todo esto con el fin de establecer un primer diagnóstico.
– La segunda fase, durante la cual el terapeuta realizará ciertas pruebas y una palpación precisa de la zona a evaluar para llegar a un diagnóstico de la lesión. En esta etapa, si falta información para establecer un diagnóstico, se le pedirá al paciente que vuelva a consultar a su médico de cabecera para completar los exámenes faltantes.
– Una tercera fase, que es la fase de tratamiento específico. Después de esto, se le explicarán dos cosas al paciente: la posible y probable fase de reacción después de cada sesión (especialmente al principio del tratamiento) y el hecho de que la sesión seguirá haciendo efecto durante unos 5 días. Por lo tanto, el resultado de la sesión se notará más al cabo de estos 5 días que el mismo día de la consulta. Finalmente, se le propondrá el plan de tratamiento al paciente y se programará una nueva cita.
Sí. La mayoría de los pacientes experimentan reacciones después de la primera y, a veces, de la segunda sesión. Por lo general, se trata de una sensación de cansancio y una amplificación de los síntomas tratados. Esto ocurre al día siguiente de la sesión y dura desde unas pocas horas hasta 2 días. Después, la situación mejora. Sin embargo, esta reacción es una buena señal, ya que indica que el terapeuta ha trabajado exactamente a nivel de la lesión. Se aconseja tomar paracetamol durante el tiempo que dure la reacción si esta es importante y si el paciente no presenta contraindicaciones para tomar este medicamento.
Sí. El número de sesiones varía en función de la gravedad de la lesión, la antigüedad del problema y la actividad física o profesional que el paciente realice al salir de la sesión. Por ejemplo, un lumbago o una tortícolis se tratan en 2 o 3 sesiones, con un intervalo de una semana entre cada una. Al ser más grave, una lesión discal (ciática, cruralgia o neuralgia cervicobraquial) requerirá más sesiones: de 3 a 6 distribuidas a lo largo de uno a tres meses.
Sí, por supuesto. Una fractura, una metástasis, una sacroilitis de la pelvis, una espondilolistesis de grado 2 a 4… todo esto observable en una radiografía, constituyen una contraindicación para el tratamiento quiropráctico.
Sí. Pueden explicarse por el desgaste avanzado de ciertas articulaciones, debido especialmente a la artrosis, pero también por el hecho de que algunos pacientes no desean realizar el número de sesiones necesario para obtener un resultado duradero.
No, a pesar de que el título de quiropráctico está reconocido desde 2002.
Sí. Actualmente, muchísimas mutuas reembolsan parcialmente los tratamientos quiroprácticos, al igual que los de los osteópatas. Póngase en contacto con su mutua para saber en qué proporción cubre los servicios quiroprácticos.
Sí, cumpliendo ciertas condiciones. Es necesario dejar que el tratamiento quiropráctico actúe sin interferencias externas, es decir, un periodo mínimo de 3 días antes de que intervenga otro terapeuta. Además, este último no debe manipular las mismas vértebras o la articulación lesionada. No obstante, lo más lógico es pensar que es mejor seguir un solo tratamiento a la vez.
No. Las infiltraciones, al igual que los antiinflamatorios, pueden ofrecer una respuesta rápida para el alivio del dolor, pero hay que admitir que estos tratamientos no actúan sobre el reequilibrio de las articulaciones dañadas y que, a corto o medio plazo, se necesitará una acción mecánica sobre ellas para que funcionen mejor y envejezcan más despacio. Este es el campo de acción de los quiroprácticos.
No.
Desinfecto el cojín dorsal, el reposacabezas (el cojín cervical) y los reposa-manos con Sanytol entre cada visita y, por la tarde, desinfecto el resto de la camilla y el reposa-piés.
Las tres profesiones son primas hermanas, pero son diferentes. Por un lado, por el plan de estudios universitario: los quiroprácticos reciben la misma formación universitaria, independientemente del país de formación. Su duración y contenido están regulados y verificados por un organismo independiente llamado CCE (Council on Chiropractic Education). La carrera universitaria de los quiroprácticos consta de 5000 horas de formación (ver www.ifec.net). Mientras que hasta 2014 la de los osteópatas y etiópatas variaba de 2500 a 4000 horas, desde 2014 se ha elevado a 4860 horas. Por otro lado, por las técnicas utilizadas: los quiroprácticos utilizan técnicas manuales específicas de la profesión, como la técnica Gonstead, la técnica Network o la técnica DNFT, así como técnicas instrumentales como el Activator o el Drop.


